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Macri nos robó el 20 de Junio

Ayer y hoy, distintos Días de la Bandera. Antes había fiesta en todo el país. Después, llegó Cambiemos. En 2016, Hubo represión en Rosario. Policías y Vallas. Un rosarino que votó a Cambiemos cuenta su desasosiego:

El Dia de la Bandera en Rosario es una fecha que paraliza a toda la ciudad. No es para menos, acá se creo la insignia patria que hoy todos conocemos.

Es costumbre para los rosarinos ir cada 20 de junio al Monumento, con amigos o con familiares, pasear, disfrutar, llevar la que en un momento fue la bandera mas larga del mundo, una fiesta para toda la familia.

Con Cristina pasó lo que todos saben, venían militantes con micros, había multitud, pero el espiritu seguía siendo el mismo, la gente celebraba, paseaba, disfrutaba.

El dia de hoy, con Macri presidente, pasó algo que nunca se repitió en la historia argentina, cercaron todo el Monumento a la bandera, nadie sin autorización podía entrar, oficiales de la gendarmería se ocuparon de vallar y proteger todo el perímetro. La tradición que teníamos los rosarinos todos los años se nos negó por los caprichos de un porteño, un espacio público totalmente negado al público.

Como si esto fuera poco, cuando los rosarinos quisimos reclamar lo que nos pertenece, lo que haciamos todos los años, la gendarmeria respondió con represion, vecinos heridos que tuvieron que ser hospitalizados, vecinos que no eran ni kirchneristas, ni militantes de la Campora, eran parte del pueblo, del pueblo que solo queria reclamar algo que hacian todos los 20 de junio, pasar un Dia de la bandera en el Monumento.

«No lo voy a negar, yo voté a Macri, como gran parte de Rosario, como gran parte de las personas que hoy la gendarmería reprimió ¿todo esto para qué? para un discurso presidencial que duro menos de 10 minutos, sinceramente creo que se lo podía haber ahorrado».

2018. Hoy, había que mentir otra vez: “Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente”.

Hoy es un día de conmemoración. Es tiempo de Lucha. La intervención del FMI en la política económica argentina constituye un severo retroceso. El Fondo Monetario Internacional es, en su configuración actual, una institución desprestigiada, singularmente ineficiente y superflua, como lo demostró su acción en Grecia. La situación económica argentina no requiere un incremento de la deuda ya que el Estado tiene toda la capacidad para enfrentar la erupción especulativa. El gobierno necesitaba devaluar para incrementar las ganancias al complejo agroexportador y aumentar las tasas de interés para satisfacer la voracidad de los banqueros cebados por las Lebac.

Como al comienzo de su mandato, Macri justificó el retorno del FMI inventando el peligro de una crisis inminente. Si pudo justificar con el argumento de la “pesada herencia” la devaluación del 43 por ciento a fines del 2015, ahora es su propia política la generadora de esta crisis. El llamado al FMI contenía mucho “della Commedia dell’Arte” y un mensaje claro a los especuladores: “vamos a poder venderles todos los dólares que quieran comprar”. Macri había comenzado a utilizar el sistema de Ponzi que consiste en obtener nuevos préstamos para pagar los anteriores, lo que llenó de zozobra a sus prestamistas. Como lo expresó él mismo nadie le presta a una economía quebrada. ¡Le prestaban hace dos años pero ya no!

El FMI reclama una reforma fiscal que cambie la estructura tributaria basándola en impuestos regresivos, favoreciendo así una redistribución de la recaudación de manera que favorezca a los más ricos. El FMI impone impuestos que tienen una base fiscal amplia (mayor cantidad de personas) incluyendo los pobres, como es el aumento del IVA, o tasas específicas sobre los cigarrillos, ciertos alimentos de primera necesidad, los combustibles y la energía, en lugar de impuestos “complicados” con tasas elevadas que conciernen a pocas personas (los ricos). 

La ideología de los dirigentes del FMI respalda la liberalización financiera. Esta debe orientar los escasos recursos de capital en los proyectos más lucrativos, pero no necesariamente los más útiles. Impone una política monetaria ortodoxa con tasa de interés elevada que incrementa la volatilidad de los movimientos de capitales, lo cual es el talón de Aquiles teórico del programa del FMI, ya que esto traba la inversión interna. Es cierto que, en este aspecto, el trabajo del FMI ya lo hizo Macri.